-¡Los libros me enseñaron a amar! ¡Jódete, internet!- con ese grito del alcalde quedó inaugurada la feria del libro.
Aplaudo. También diez chavales que están a mi lado con globos del PP, metiéndose speed, mientas una cámara de La Sexta los graba para hacer un documental sensacionalista: Libros y Éxtasis, ¿Dos Drogas Letales? #LibrosYExtasisDroga
"Viva Ssssssssalamanca". El hombre sin dientes, sangrando por las encías, con un ojo de cristal sucio, hace que toda la plaza mayor enloquezca. "¡Viva!". Y vuelve, con un seseo insoportable "¡viva Ssssssss..."
El Ssssss del tren me había despertado al llegar, interrumpiendo la proyección onírica de una mujer desnuda y gorda, que emergía del Tormes para fustigarme. En aquel momento todavía no creía en los sueños precognitorios. En aquel momento sólo trataba de disimular mi erección... El tren frenaba. SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSssssssssshhhhhh...
"...sssssssssssssssssalamanca!" Vuelvo en mi, y veo libros de viejo y de nuevo, libros mínimos y enormes, revistas y cómics...Veo una caseta de blogers famosos. Y un montón de jóvenes babeantes aspirantes también a blogstars, pero sin gafas de pasta -os he calado, novatos- , con su estilo barroco (pero ¿qué joven bloger no lo es?) y su vacío existencial. Que me importa una mierda, porque apesta... Sí, de hecho sí... apesta... pero no, no es eso... No es su síndrome de... No...
Un fuerte olor. Un olor a azufre y agua estancada. Un olor que podría pertenecer al mismísimo Satán. Al menos si Satán comprara cartas de Yu-Gi-Oh!, atusándose la coleta y rascándose los granos que una pubertad con treinta años de retraso le tiene toda cara comida. El sol derrite el pus de sus arterias, le hace cosquillitas, ríe como un cerdo. Oinc snfnshnsh ¡¡¡¡hiiiiiiiiiiiiii!!!!
Náuseas. Me siento. Mis nalgas agradecen el fresco que siempre desprenden los cajeros. Cierro los ojos. Intento olvidar la feria del libro y pensar en algo agradable. Colinas, cascadas, iPads, muchos iPads... Pero vuelve a mi el temor y el temblor. No es una ilusión: cientos de caminantes con ropas rotas y gesto difuminado desfilan sonámbulos, lentos y sin voluntad, cargados con manuales de autoayuda: Yoga para Torpes, Internet para Torpes, Veganismo para Torpes, Juego de Tronos para Más Torpes... Entre ellos, una chica rubia que no está infectada del todo. Abraza un único tomo: Estrategias Sobrenaturales para ser Moderna de Pueblo en una Invasión Zombie. Su portada preciosa anuncia poco texto y mucho diseño gráfico. Un libro fresco, entretenido, con una única pretensión: sacarte los euros de las entrañas.
Un mendigo comparte mi gusto por los cajeros, y se sienta junto a mi. Me incomoda. Empieza a rozar el dorso de sus nalgas con las mías, y su tez tostada por la falta de higiene me regala una sonrisa amarillenta que dura poco. Mi entrepierna se calienta. Y se humedece. El vómito de vino barato y altramuces sin digerir me ha manchado la cremallera, el cinturón y... ¡joder! ¿me está tocando? ¡Sí! ¡Me manosea como a una fulana! ¡Corro!
En la persecución se le unen cuarenta guiris corriendo muy sonrientes, pensando que van a soltar un toro en cualquier momento. Y que, en caso de hacerse, esas ridículas armaduras hechas con libros de Hemingway salvarán sus vidas.
Pero conozco la ciudad mejor que cualquier homosexual homeless o turba alemana. Esquinazo. Las nubes tapan el sol, y me quedo en una oscuridad incierta, en un callejón con una trampilla abierta. Los cuervos discuten en su antiguo idioma. Y yo soy tan gilipollas que me meto por la trampilla.
Es un pasillo húmedo, con antorchas encendidas a los lados. Y entre ellas, carteles del concejal de cultura con gorguera y una gorra de los Yankees. Me mira desafiante, y las letras en comic sans están claras:
TRABAJANDO POR LA CANDIDATURA
"SALAMANCA, CIUDAD DE LA LITERATURA".
Un escalofrío sube por mi espina dorsal, fruto de la incertidumbre que me causa el eslogan... ¿El verso es casual? ¿Deliberado? ¿En serio?
Ruidos de engranajes, olor a parafina y el sonido reiterativo de los gusanos moviéndose entre las piedras. Miles. Cientos. Millones de gusanos obesos me miran, oigo sus risas. Los odio... Los... ¿Pero qué coño?
-¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarghhhh!
Alaridos. Alaridos humanos. Se masca el dolor. Alguien sufre, Muchos sufren. Un valor que ignoraba tener, aflora. Mis piernas corren. Tengo que salvar a esa gente. Quiero salvar a esa gente. Un crujir agudo. Los oídos me pitan, pero corro. Sudo. Jadeo. Llego y... ¡Horror! Una gran sala sembrada de mesas, con hombres esqueléticos encadenados a las sillas. Los Macs encendidos durante muchas horas, y posits anaranjados por el uso que se caen de ellos como lo hacen las hojas en otoño. Y lo peor: una vieja. Una vieja grande. Una vieja grande y gorda, desnuda por completo, les azota con un látigo de diez cabezas, mientras que recita Cincueta Sombras de Grey una y otra vez.
Mi mente se descompone ante una visión tan horripilante. Entre constantes desmayos, logro salir con vida. Se que nunca seré el mismo, y veo palabras, letras, caras de hombres en blanco y negro con pashminas, fumándose todos los premios planeta del mundo sin filtro. Empiezo a reír, río como un loco alcoholizado. Y por ello no llamo la atención en el centro de la ciudad. Esto es Salamanca... Sssssssssalamanca... ¡Ja, ja, ja! Las carcajadas invaden también mi pensamiento. Un momento de lucidez me permite entrar en un local de la plaza mayor... Sí. Comer algo me vendrá bien. Igual no es locura, igual es sólo un bajón de azúcar. Para combatirlo, decido pedirme mi postre tradicional charro preferido: helado de yogur con mucho topping de M&M´s. Mientras como aun me siento confuso, como si la realidad pasara como alguien que ojea un libro y pretende entender lo que dice. Necesito ayuda. ¡Mamá! Ella siempre está ahí, y saco el teléfono. Tengo una notificación de Instagram. A duras penas coordino mis manos, pero logro abrir la App. Actualizo y...
¡Dios bendito de mi vida! ¿Por qué?... Fotos... Infinitud de fotos de mis amigos... Mis amigos con... ¡Libros! ¡No! ¡No puede ser! ¡Mis amigos comprando libros! ¡LIBROS! ¿Ha enloquecido el mundo? ¿Donde están los muffins? ¿DONDE ESTÁN LOS GATOS?






